¿Jefe profesional o ‘buena onda’?

En México, cuatro de cada 10 trabajadores aseguran que su jefe espera de ellos una disponibilidad total las 24 horas del día. Según una encuesta de la consultoría Randstad, lejos de ser un estímulo, esto es un factor que reduce los niveles de productividad.

 

“Será más difícil que el trabajador sea productivo, además que las enfermedades derivadas del estrés a largo plazo requieren de mayores recursos y tiempo para sus cuidados, lo que se pude prevenir creando ambientes laborales amigables con los trabajadores, en donde se consideren las necesidades básicas de estos y se promuevan actividades que los inviten a llevar una vida sana física y mental”, señala Maricarmen Balcarcel, gerente de Capital Humano de la firma.

El emprendedor tiene un doble reto al delinear sus políticas de dirección, un jefe demasiado blando puede ser perjudicial para la empresa porque se corre el riesgo de ‘relajar demasiado’ las condiciones de trabajo, mientras que una figura demasiado estricta o controladora puede poner en riesgo el ambiente laboral.

En su libro ‘Cómo lideran los mejores líderes’, el consultor Bryan Tracy explica que los buenos jefes y supervisores deben tener tres cualidades:

Estructura: saber exactamente qué debe hacerse y por qué.

Consideraciónel jefe hace sentir a los empleados que se interesa en ellos.

Libertad: dar libertad de acción a las personas que tienen a cargo, sin dejar de proporcionar ayuda y retroalimentación de su trabajo.

De acuerdo con el autor, cuando tienes personal a tu cargo debes comprender que estás en esa posición porque tienes un nivel de conocimiento y habilidades superior, por lo que una de las mejores cosas que se pueden hacer es transmitir esos conocimientos y habilidades a otras personas, pues eso multiplica los resultados positivos para la empresa y aumenta la noción del trabajador de que es valioso para ella.

La teoría de Tracy apunta a que existen cinco claves para lograr una supervisión armoniosa, toma nota:

1. Acepta completa responsabilidad por el personal a tu cargo, tú eres quien los elije, asigna tareas y dirige.

2. Trata al personal con la misma paciencia y comprensión con la que tratarías a los miembros jóvenes de tu familia.

3. Pon en práctica los principios básicos de la amistad: tiempo, interés y respeto. Dale tiempo a tus empleados cuando quieran hablar. Expresa interés por sus problemas y trátalos con el mismo respeto que tratarías a un cliente o amigo.

4. Ten un liderazgo servil: Considera que tu trabajo es generar confianza. Así como ellos deben apoyarte, tú debes estar disponible para atender sus necesidades.

5. Practica la regla de oro de la gestión: Dirige a otros como te gustaría que te dirigieran, esto apoya al mejor desempeño en las personas a tu cargo.

http://www.cnnexpansion.com/emprendedores/

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