Los grandes mitos del management

El hombre creó los mitos para explicar conceptos complejos envueltos en historias fantásticas fáciles de entender y de recordar. Estas narraciones, que solían involucrar a héroes y deidades, contenían un transfondo real, que con el tiempo se iba difuminando,confundiendo realidad con ficción y fascinación con miedo, de forma que un mito terminaba convirtiéndose en una herramienta de manipulación.

Aunque se tiende a relacionar la mitología con las civilizaciones clásicas, como Grecia o Roma, lo cierto es que el velo que confunde realidad con fantasía está presente en muchas facetas contemporáneas, incluida la cultura empresarial. Ha sido necesaria una crisis económica para poner en entredicho muchas verdades que, hasta ahora, se consideraban universales.

En las últimas décadas, la teoría del management había apostado por los incentivos económicos como un mecanismo de motivación. Cuando estalló el caso Enron, allá por finales de 2001, ya surgieron las primeras voces de alarma sobre los peligros de premiar con acciones a los ejecutivos. Entonces, se pensó que el problema no era el bonus, sino la forma de pago, y se cambiaron acciones por cheques a cobrar en metálico. El sector financiero ha demostrado que esta forma de incentivar tiene más de mito que de realidad. “Los banqueros han ganado bonus millonarios mientras hundían sus compañías”, asegura Alastair Dryburgh, que acaba de publicar en España Grandes mitos de la gestión empresarial, bajo el sello de Empresa Activa (Ediciones Urano).

En opinión de este experto, los incentivos económicos funcionan en tareas simples, es decir, por ejemplo, en una cadena de montaje. Ahí está la base real de una creencia que termina convirtiéndose en mito cuando se utiliza para justificar el bonus millonario de un ejecutivo que ha quebrado una compañía. “Por más listo que intente ser el que fija los incentivos, alguien encontrará la forma de ganar su bonus, aunque perjudique a la empresa”.

Dyrburgh se refiere a otros muchos mitos del management, que muchos directivos utilizan para justificar decisiones impopulares o enmascarar una mala gestión. Por ejemplo, habla de los recortes de costes como mecanismo para aumentar el beneficio. “El peor caso que conozco es el de una refinería de BP en Texas (EEUU). Para reducir costes, redujeron los gastos de mantenimiento y reparaciones. Durante los primeros años, funcionó, hasta que una explosión mató a 15 personas e hirió a otras 180”.

http://www.expansion.com

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