Financieras pagan 159 mdd en cabildeo

El gasto de la industria financiera para influir en Washington superó los 150 millones de dólares por segundo año consecutivo, con un cambio de énfasis hacia los reguladores de la ley de reforma Dodd-Frank, de acuerdo con grupos de vigilancia.

 

La presión ejercida por las firmas de inversión alcanzó los 98 millones de dólares, una cifra ligeramente menor que el récord de 101 millones de dólares gastados en 2010 cuando el proyecto de ley de la reforma a Wall Street se convirtió en ley, de acuerdo con Center for Responsive Politics.

Los grandes bancos comerciales, incluyendo aquellos con unidades en Wall Street, gastaron más en 2011: 61.5 millones de dólares, frente a 56.6 millones de dólares en 2010.

Combinados, los dos segmentos de la industria gastaron 159.5 millones de dólares, frente a los 157.6 millones de dólares del año anterior.

Después de que los legisladores aprobaron la ley Dodd-Frank, introduciendo cambios sin precedentes a la forma en que Wall Street hace negocios, las empresas financieras cambiaron su enfoque desde el Capitolio hacia las agencias reguladoras.

“El proyecto de ley Dodd-Frank era de 2,300 páginas y ha creado más de 240 procedimientos creadores de normas, así que no es sorprendente ver que Wall Street siguió gastando a este nivel”, dijo Lee Drutman, un analista de datos de otro grupo de vigilancia que realiza un seguimiento del cabildeo, Sunlight Foundation. “Estos son asuntos técnicos realmente complicados. Y entre más complicados son, más populares y poderosos son estos grupos de presión”.

Algunos de los que más gastaron fueron la Asociación de la Industria de Valores y Mercados Financieros (SIFMA, por sus siglas en inglés), que gastó 5.2 millones de dólares en cabildeo, y la Asociación Americana de Banqueros (ABA, por sus siglas en inglés), que gastó 8.8 millones de dólares, según el informe.

Entre los bancos comerciales, Wells Fargo gastó 7.8 millones de dólares, frente a 5.4 millones en 2010, y JP Morgan Chase gastó 7.6 millones de dólares, frente a 7.4 millones de dólares el año anterior.

Goldman Sachs gastó 4.4 millones de dólares en cabildeo en 2011, ligeramente por debajo de los 4.6 millones de dólares de 2010, y Morgan Stanley gastó 2.4 millones de dólares, una cifra ligeramente menor a los 2.8 millones de dólares que gastó el año anterior.

Goldman Sachs, Morgan Stanley y Wells Fargo se negaron a comentar. Los esfuerzos para obtener un comentario de SIFMA, ABA y JPMorgan Chase, no fueron exitosos de inmediato.

Las preocupaciones de Wall Street en Washington incluyen la cantidad de riesgo que la industria hipotecaria podría tener que mantener durante la compra y la venta de hipotecas, y la cantidad de reservas de capital que los bancos deben tener a la mano para evitar otro colapso financiero sistemático.

Otro gran tema: Hacer que las operaciones de derivados sean más seguras y transparentes.

El Departamento del Tesoro, la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés), la Comisión de Bolsa y Valores (SEC, por sus siglas en inglés) y la Comisión de Comercialización de Futuros de Materias Primas (CFTC, por sus siglas en inglés) reportaron docenas de conferencias en persona y vía telefónica entre su personal y las empresas financieras o sus abogados en 2011, según un análisis de los registros de Sunlight Foundation.

Goldman Sachs envió cabilderos y abogados a la CFTC más de 30 veces en 2011 para hablar sobre las complejas reglas de derivados, de acuerdo con los registros de la comisión. Representantes de Barclays pasaron tiempo frente a frente con personal de la CFTC cerca de 20 veces en 2011 y JPMorgan Chase tuvo encuentros personales con la CTFC en 6 ocasiones, y Merrill Lynch de Bank of America registró cinco encuentros.

Una gran preocupación para los bancos de Wall Street el año pasado fue la regla Volcker, llamada así en honor al ex jefe de la Reserva Federal Paul Volcker. Esa regla pretende controlar cómo los bancos utilizan sus propias cuentas para buscar beneficios: la llamada negociación de cartera propia.

Pero el proyecto de norma en que trabajan los reguladores es más benevolente hacia los bancos que la prohibición propuesta originalmente para la negociación de cartera propia.

Primero, la regla fue diluida en el Congreso. Los reguladores también han limitado la regla para permitir que los grandes bancos sigan teniendo cobertura y realicen operaciones para clientes que buscan hacer grandes apuestas en el mercado.

http://www.cnnexpansion.com/economia

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