Ejecutivos, con tendencia a la adicción al trabajo

Decir cantidad no es sinónimo de calidad, no cabe en el mundo empresarial. Sin embargo, cuando se trata de las percepciones de quién trabaja más y quién es el más dedicado y preocupado por sus tareas laborales esa no es la regla a seguir, pues al parecer para una parte importante de los ejecutivos mexicanos ser “workaholic” es un atributo socialmente deseable, y como en todo proceso sicológico, más que sus opiniones, sus actitudes los delatan.

En la última encuesta realizada por SIMO Consulting entre 400 ejecutivos de distintas zonas del país, se presentó una serie de preguntas sobre la adicción al trabajo, buscando entender cómo este hábito se manifiesta en la vida diaria y cómo afecta el desempeño laboral. Las respuestas de los ejecutivos al respecto resultan interesantes para entender este fenómeno, y a partir de éstas podemos decir quién es un “workaholic”.

Aunque sólo 38% de los ejecutivos en nuestro país se visualiza a sí mismo como persona adicta al trabajo, las conductas que reportan nos muestran algo muy distinto; 98% de ellos afirma pensar con frecuencia en temas laborales mientras conduce y 46% acepta que sus amigos o familiares ya no se sorprenden porque llega tarde o no se presenta a una reunión por temas estrictamente laborales.

De igual forma, casi la mitad de ellos, 49%, acepta que discute con cierta frecuencia con su pareja con asuntos relacionados al trabajo y más de un tercio (39%) declara tomar más responsabilidades en el trabajo, pues considera que de lo contrario las cosas no saldrán bien.

Lo curioso es que, a pesar de que la mayoría de los ejecutivos no se considera con problemas de adicción al trabajo, 66% de ellos considera que, independientemente de lo que piensa, ser “workaholic” es bien visto en el mundo empresarial.

Quizá sea esta la razón por la que inconcientemente, los ejecutivos refuerzan estas tendencias en su acción cotidiana, mientras lo niegan verbalmente.

Cuando analizamos los resultados por rangos de edad, encontramos un patrón interesante, pues mientras más avanza la vida de un ejecutivo, existe una mayor propensión a pensar y preocuparse más en el trabajo, a pesar de permanecer menos horas en él e intercambiar menos horas de actividades personales o familiares por tiempo laboral.

La razón está en las respuestas de los ejecutivos mayores de 40 años, donde encontramos que este grupo poblacional es el que más sueña con asuntos laborales (62%), cuando la media nacional es de 53%; este mismo segmento es el que más discute con su pareja por temas relacionados al trabajo, pues mientras sólo 22% de los ejecutivos declara hacerlo frecuentemente, 31% de los ejecutivos mayores de 40 años acepta hacerlo con la misma frecuencia.

En contraste, los ejecutivos menores de 40 años son los que declaran pasar más horas en el trabajo, 19% sostiene que labora un promedio de 55 horas o más a la semana, cuando el promedio nacional que afirma laborar este mismo lapso de tiempo es de sólo 11%.

En este mismo sentido, 26% los ejecutivos más jóvenes afirma dedicarle en promedio más de 5 horas a temas laborales durante los fines de semana, cuando el promedio nacional de los ejecutivos que dedican ese mismo tiempo al trabajo es de 7%.

De acuerdo con SIMO Consulting otro punto que distingue a los ejecutivos es su estado civil y el peso que otorgan al trabajo sobre la vida personal. Cuando les preguntamos si ellos tuvieran que escoger entre mantener su trabajo y conservar a su pareja, 87% de los casados declaró que elegiría a su pareja, 6% a su trabajo y 7%  de ellos emitió un no sé.

En tanto, 63% de los solteros, que cuenta con alguna relación sentimental, afirmó que se quedaría con su pareja, pero a diferencia de los casados, 24% de ellos declaró que elegiría el trabajo por encima del corazón, mientras que 13% aceptó que no sabría qué decisión tomar.

Dadas estas tendencias de respuesta frente a este tema, resulta difícil negar el hecho de que en el mundo ejecutivo de nuestro país existe una clara tendencia a ser “workaholic”, no sólo por las necesidades impuestas por la feroz competencia que generan los mercados globalizados o la inevitable aceleración en lo tiempos de respuesta que nos impone el avance tecnológico, la respuesta es más sencilla que eso, simplemente es bien visto actuar de esa forma.

No es casualidad que nuestra figura de autoridad en el trabajo, nuestro jefe, generalmente lo asociamos con este tipo de comportamientos de adicción al trabajo, justo como 72% de los ejecutivos en México lo hace.

http://mundoejecutivo.mx

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