¿Ya lo sabrá Bruno Ferrari?

Ayer me topé con un joven empresario que está haciendo algo inédito: formalizar un comercio informal, meterlo en regla, y operarlo bajo los cánones de la ley, de los impuestos y del orden. Es algo casi inverosímil: de tianguista a comerciante formal. El joven se llama Henry Sandoval, y ha puesto en marcha lo que podría ser el primer experimento real que, pienso, incluso se podría convertir en política pública. Veamos.

La empresa de Sandoval, llamada Divas Boutique, es una tienda de artículos de uso común entre las mujeres. Nada del otro mundo. No obstante, el chico abrió su primera tienda en marzo y a la fecha lleva diez aperturas. Algo trae. Su familia, acostumbrada al comercio en los tianguis, se resistía a dar ese “brinco”, pero cuando observó la apertura de la tercera y de la cuarta tienda en un espacio de tiempo muy corto, se rindió.

“Lo hacíamos en el comercio informal, en un tianguis. Al principio había incredulidad en el asunto, por mera situación de inversión. Pedí apoyo, y decidí hacerlo por mi cuenta”. Ahora su empresa vende franquicias de 490 mil pesos y tiene planes para abrir 15 tiendas más. Su velocidad de crecimiento es inusitada.

Sandoval afirma que los tianguistas, a quienes conoce bien, se resisten a formalizarse. Les va muy bien, reconoce, pero hay una especie de “mito” o “prejuicio” entre ellos: piensan que sus emprendimientos morirán el día en que se establezcan en un local y dejen la calle. Piensan que perecerán el día en que se formalicen.

— ¿Qué le dices a otras personas que están en el mundo del tianguis? “Que nos formalicemos. Hay muchas personas que conozco que están en el comercio informal que les está yendo muy bien. Yo quiero acercar a aquellos negocios que sean emprendedores para apoyarlos y sacarlos adelante. A negocios mexicanos, cien por ciento. Los voy a acercar, los asesoro para poder formalizar su negocio”.

Cómo hace falta gente con nuevas ideas. Hace años que no escuchamos de un servidor público o de un alcalde propuestas concretas para meter en regla al comercio informal. Y antes de que llegue el redentor político llegó este joven, quien simple y llanamente lo hizo.

¿Ya conocerá el secretario Bruno Ferrari esta historia?

CUBÍCULO ESTRATÉGICO | Carlos Mota

www.milenio.com

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