Mitos de las relaciones laborales

“Vivimos en un país de mitos y rituales”, grandes escritores como Octavio Paz o Carlos Monsivaís hablaron de esto, naturalmente lo hicieron mucho mejor que yo, sin embargo, también el mundo de las relaciones laborales tiene importantes mitos que están arraigados en algunos empleadores:

1. Los famosos 28 días. Muchas personas consideran que pueden contratar bajo esta modalidad, pero la realidad es que esta figura no existe en la Ley Federal del Trabajo; de hecho el contrato a prueba (de 28 o cualquier número de días) fue retirado hace más de 40 años, se dice que como un regalo a la clase trabajadora por no haber intervenido en el movimiento estudiantil de 1968. Para sorprenderse más: las papelerías todavía venden formatos del contrato a prueba por 28 días, aunque sean inútiles.

2. “Solo me pueden emplazar a huelga si: mis empleados dan su consentimiento previo o tengo más de 20 trabajadores”. Esto reitera el surrealismo detrás de los emplazamientos a huelga. Por la forma en que está regulado en nuestra legislación el procedimiento de huelga, un patrón puede recibir un emplazamiento sin que sus empleados estén enterados, incluso, puede estallar para que (tiempo después con el negocio cerrado y las banderas puestas) se les pregunte a los empleados si quieren o no tener un sindicato.

El asunto de los 20 trabajadores se refiere al número de personas para crear un sindicato, pero ya formado ese grupo de 20 o más, puede emplazar a huelga a cualquier empresa que  no tenga un solo trabajador.

3. Una demanda “no procede” tratándose de alguien que no fue mi trabajador. Los tribunales laborales tienen la obligación por mandato de ley de recibir cualquier reclamo y darle trámite aunque sea evidente su improcedencia. Esta realidad tirana ha dado lugar a la “industria de la demanda” con dimensiones económicas difíciles de imaginar y a la existencia de grupos que han hecho de su modus vivendi llevar a juicio a compañías que no conocen  porque no tuvieron relación laboral. No resulta extraño atender casos donde un empleador recibe una demanda de un desconocido, decide no acudir a las audiencias y pasados los meses (o años) un buen día, recibe una resolución que lo condena a pagar pequeñas fortunas en favor de perfectos desconocidos.

4. Una empleada doméstica no puede demandar laboralmente.Mucho cuidado con esto, ya que los trabajadores domésticos gozan de todos los derechos laborales consagrados en la Ley Federal del Trabajo e incluso, tienen un capítulo especial. Salvo algunos aspectos de seguridad social, son tan empleados como cualquier alto ejecutivo; ello obliga a los patrones a concederles todos las prestaciones de ley como aguinaldo, vacaciones o prima vacacional. A partir de esta realidad también pueden (con o sin derecho) demandar.

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