Aprende del fracaso

Las grandes ideas pueden cambiar la historia de una compañía o derrumbarse mientras se ejecutan. Esto es algo que conocen bien firmas que quiebran proyectos antes de vivir la gloria multimillonaria que les da su fama actual. Y aunque en general el mexicano evita hablar de sus tropiezos empresariales y personales, es un hecho del que se puede ganar una lección o incluso un concepto nuevo de negocio.

“La percepción del fracaso en México está cambiando”, afirma Fernando Lelo de Larrea y de Haro, mentor de Endeavor y director de Finanzas y Administración de Umbral Capital, una firma mexicana que otorga capital de riesgo institucional a proyectos de desarrollo de vivienda. “Aquí se acostumbraba ver a esta situación como un signo de debilidad o incapacidad. Sin embargo, dicha experiencia es necesaria para llegar a lugares donde nadie nunca antes ha ido”.

En Silicon Valley –región al sur de San Francisco, EE.UU., donde se encuentran las empresas más importantes de tecnología a nivel global–, fallar es sinónimo de oportunidades. FailCon, una empresa que se encarga de dar conferencias sobre emprendimientos basados en el error, corrobora esta filosofía y la resume en dos palabras: Fail, Fast! (Falla, y ¡pronto!), como reza el artículo de portada de la revista Wired (UK) en su pasada edición de mayo.

Pero no se trata del fracaso por el fracaso. Más que aprender una lección, hay que crear una solución. “El mundo de los negocios está sujeto a incertidumbre. Como manager, aprendes a convivir y a jugar con las variables”, explica el mentor de Endeavor. “Sin vivir, ver y prever errores, no se puede tomar un camino correcto cuando se exige ir más allá. La información que arroja una situación límite siempre enriquece. Cualquier información, aunque provenga de fallas, es poder”.

Ésta es la verdadera revolución de la teoría del fracaso que ha llevado a Silicon Valley a la cúspide: resolver. Su sistema te invita a descubrir debilidades en el menor tiempo posible y a diseñar medidas para transformar una industria. O ya puestos en el camino de la innovación, tu nuevo emprendimiento puede ser el remedio a inconvenientes que tú mismo padeciste.

Esta cultura ya opera en Estados Unidos. Erica Williams, directora general de la incubadora Millennial Strategies at Citizen Engagement Lab (CEL), en un artículo que escribió recientemente para el Harvard Business Review, dice que el temor a la quiebra de su empresa impide que los empresarios tomen riesgos para apostar por el cambio, y esto impide experimentar nuevas ideas de negocio. “Por eso los emprendedores son expertos en la materia, ya que tratan una, dos, tres veces hasta que por fin encuentran cómo transformarse en protagonistas de la economía”, afirma Lelo de Larrea y de Haro.

Además, asumir que algo no funcionó no equivale a resignarse. El verdadero error es sentir miedo de equivocarse o vergüenza de haberlo hecho. Hay que transformar las consecuencias de un mal negocio –o uno bueno pero mal gestionado– en una historia de hit corporativo. “Para que una situación así sea útil, no pretendas que nunca pasó; evita poner excusas; no confundas un intento fallido con el fracaso personal; recuerda que no estás solo y, lo más importante: focalízate en aplicar las lecciones aprendidas”, dice el experto.

¿Quieres una prueba? Mira estos siete ejemplos de la escena emprendedora que han formado su carrera con chascos y grandes emporios, y descubre cómo alcanzaron el éxito a partir (o a pesar) de sus descalabros.

Steve Jobs

CEO de Apple
“Cuando innovas, corres el riesgo de equivocarte. Admítelo e innova otra vez”.

Fracaso. Su principal talento es idear y dirigir conceptos tecnológicos revolucionarios. Pero en sus primeros años quería involucrarse en todos los procesos del desarrollo de sus ideas. El primer error fue insistir en que la Apple III (1980) no llevara un ventilador que enfriara el sistema, lo que provocó que la computadora se sobrecalentara. Por ello lo despidieron de la compañía.

Retorno. Tras la quiebra de NeXT Computer Inc., la nueva empresa de Jobs, Apple la compró y lo nombró su nuevo CEO. Ya de vuelta en su primera compañía, se focalizó en lo que sabe hacer e ideó los tres gadgets que revolucionaron el mercado: el iPod (2001), el iPhone (2007) y el iPad (2010).

Lección. Recuerda que tú solo no eres la empresa, y que necesitas aprender a delegar al personal adecuado las funciones que tú no dominas.

Solución. Respaldarte con una estrategia integral que conjugue los talentos de cada persona en la empresa. Apostar por la innovación.

H. d. Sanders

Creador de Kentuchy Fried Chicken –KFC–
“Si vas a hacer algo especial, ningún desvelo o inversión impedirá que des lo mejor de ti”.

Fracaso. El problema que enfrentó este emprendedor con su negocio de venta de pollo fue que no supo comercializarlo como era debido. Lo hacía de manera informal y con una estrategia local, en un restorán y un motel de su propiedad. Cuando vendió las locaciones, aunque la marca Kentuchy Fried Chicken era reconocida, estaba quebrado.

Retorno. Lo que le permitió salir a flote fue que en la década de 1950 Sanders tomó la decisión de franquiciar su concepto. Diez años después de la apertura del primer restaurante, KFC alcanzó las 600 unidades en todo Estados Unidos.

Lección. Quizá tu idea sea buena, ¿pero ya revisaste cómo vas a vender tu producto o servicio?

Solución. Busca un modelo de comercialización y financiamiento que se amolde a tu negocio.

Walt Disney

Creador y fundador de The Walt Disney Co., ahora Disney Corp.

Fracaso. Walt Disney entró al mundo de la animación en 1922. Los cortometrajes que producía –El gato con botas, o su primera versión de La Cenicienta– se hicieron famosos en la zona de Kansas City, pero los gastos de producción excedían a los ingresos de la empresa. Su compañía entró en una severa crisis económica y perdió los derechos de uno de sus personajes de caricatura que más ingresos había aportado: Oswald, el conejo suertudo. Su mercado aún no se convencía de su producto. A principios de la década de 1930, la compañía estaba endeudada con US$4 millones.

Retorno. Con el poco dinero que recaudó, financió su obra maestra en entretenimiento infantil: Blancanieves y los siete enanos (1938). El resto de la industria de la animación consideró a este proyecto como una locura, pues nadie había incursionado en largometrajes y todos estaban viviendo de cortos para TV o cine, en formatos más pequeños. Al no existir un antecedente, la película no sólo revolucionó la industria, sino que sacó a la compañía de la bancarrota y permitió la construcción de los Walt Disney Studios en 1939 debido a su éxito.

Lección. Una idea poderosa puede salvar a tu empresa de una serie de tropiezos.

Solución. Lleva a tu empresa a un ámbito que nadie más haya explotado con tu propuesta, pero sé congruente con tus capacidades productivas.

Henry Ford

Fundador de Ford Motor Company
“Ya sea que pienses que puedes hacerlo o que no puedes, estás en lo cierto.”

Fracaso. Las primeras ediciones de sus automóviles orillaron a la primera compañía automotriz que dirigió, la Detroit Automobile Company, a la bancarrota. La causa fue que se preocupó por desarrollar autos más eficientes y veloces en lugar de venderlos. Esta compañía se transformó luego en la Henry Ford Company, de la que finalmente fue despedido por los inversores por mantener su estilo de management.

Retorno. Al final, en su propia empresa y con su propio dinero, Ford tuvo que crear un producto accesible, eficiente, práctico y menos lujoso para un público masivo. De este modo, con el prestigio que había ganado en las carreras automovilísticas, se dispuso a hacer coches diseñados para el consumidor.

Lección. Para construir una marca, hace falta algo más que un buen producto: hay que entender el mercado.

Solución. Equilibra tus intereses de innovación con una venta de producto o servicio congruente con la inversión.

Mary Kay Ash

Fundadora de Mary Kay Cosmetics Inc.

Fracaso. Después de casi 25 años en el área de ventas en la compañía Stanley Home Products, en 1963 Ash renunció a la vida corporativa a pesar de su éxito como vendedora e intrapreneur. Estaba frustrada porque no la tomaban en serio y algunas personas que ella entrenó recibieron mejores oportunidades de crecimiento. Además, todos los subordinados varones que tuvo a su cargo fueron tomados en cuenta para puestos más altos. Esto la orilló a buscar independencia laboral.

Retorno. Ya desempleada, comenzó a escribir un libro para mujeres emprendedoras. Durante la escritura de este volumen, descubrió que ella tenía los conocimientos suficientes para crear la propia y así nació la famosa marca Mary Kay, el mismo año que renunció a su antigua compañía. Junto a su hijo Richard Rogers fundó la famosa empresa de cosméticos homónima, con una inversión inicial de US$5,000. Para 2001, cuando murió Mary Kay Ash, su firma tenía más de 800,000 representantes en 37 países, con ventas anuales de más de US$2,000 millones en ventas al por menor.

Lección. Las mejores ideas de negocio pueden venir de la experiencia personal.

Solución. Crea tu propia empresa de acuerdo a tu visión de los negocios. Procura ser congruente en tu filosofía e apuesta por tu departamento de recursos humanos.

Frederick W. Smith

Fundador y dueño de FedEx
“Los líderes deben estar al frente y mantenerse ahí, sobrepasando los estándares”.

Fracaso. Tras revolucionar la entrega de correo en la década de 1970, Smith presentó una compañía especializada en servicios electrónicos, Zapmail (1984) para competir con las máquinas de fax. Pero no obtuvo el interés esperado y costó a la compañía cerca de US$350 millones en dos años.

Retorno. FedEx abandonó Zapmail en 1986 y la empresa focalizó sus energías y estrategias en su negocio original de entrega de paquetería, perfeccionando las técnicas de entrega y actualizándose tecnológicamente conforme a las tendencias. Así, la compañía generó, en 2010, US$35,000 millones.

Lección. Abandona una mala idea a tiempo y regresa a lo sabes hacer mejor.

Solución. Perfecciona tus procesos y muévete al ritmo de tus tiempos. Si no conoces el terreno, no te arriesgues.

Bill Gates

Fundador y ex CEO de Microsoft

Fracaso. Mientras Gates y su amigo Paul Allen eran estudiantes de secundaria en la década de 1970, comenzaron a trabajar y montaron una empresa llamada Traf-O-Data, que producía equipo para leer automáticamente las cintas de papel de contadores de tráfico para los gobiernos locales en Estados Unidos. La idea, más tarde, se volvió obsoleta cuando el estado de Washington DC ofreció tabular de forma gratuita las cintas para todas las ciudades del país. Así que el proyecto fracasó pronto, y no les quedó otra opción que abandonarlo.

Retorno. Gracias a que Allen y Gates aprendieron cómo escribir software para computadora, más tarde iniciaron una nueva empresa especializada en desarrollar programas para computadoras: Microsoft. Gates logró colocar a la marca en sitios privilegiados por medio de alianzas estratégicas con MITS e Intel, empresas que aún desarrollan hardware. El momento cumbre fue la creación del sistema operativo Windows, más sencillo de usar y con funciones ejecutivas y de oficina, aptas para un mercado más amplio. De ahí se desprendieron intérpretes de programación, sistemas operativos, programas de oficina y aplicaciones.

Lección. Toma la experiencia adquirida, los conocimientos de los esfuerzos fallidos y transforma con ellos el mercado al descubrir una forma única de incidir en ellos.

Solución. Desarrolla un producto o servicio que le haga falta a tu industria, para anticipar que el mercado se mueva a dichos sectores.

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