Crisis de Confianza

Se ha puesto de moda proponer que la manera de hacer crecer la economía es hacer lo posible para estimular el consumo doméstico.  La lista de propuestas al respecto es bastante amplia: unos proponen más obras públicas para de esa forma crear empleos;  otros creen que el gasto de gobierno se debe canalizar a la compra de bienes producidos domésticamente; otros más quieren poner barreras a la importación de bienes del exterior, etc. Tengo mis dudas sobre si estas funcionarían en el entorno actual.  La razón por la cual la economía no crece es más compleja que eso y requiere otro tipo de soluciones.

Desde 2007, el consumo privado ha tenido una conducta errática.  Cayó 11.9% entre 2008 y 2009.  Repuntó en 2010, pero hasta la fecha sigue por debajo del nivel que tenía a principios de 2008.  Durante ese mismo periodo las exportaciones cayeron más, pero después se recuperaron.  Actualmente, las exportaciones de bienes y servicios son 15 % más altas que en 2008.

La caída del consumo privado doméstico fue mayor que la caída del ingreso de las personas y ha durado más tiempo.  La causa parece ser una crisis de confianza que tiene sus raíces en las condiciones del entorno del País que está afectando su disposición a adquirir bienes y servicios cuyo consumo puede ser postergado.

Los consumidores están cuidando su situación financiera.  Durante los últimos dos años incrementaron su liquidez significativamente.  Tenían el 47 % de sus ahorros financieros en depósitos a la vista en 2009; hoy ese saldo es más grande en términos absolutos y relativos.  Tienen el 53 % de sus ahorros financieros en ahorros líquidos que pueden movilizar en el caso que lo requieran.  La estructura de la captación bancaria es otro indicador del nerviosismo de los consumidores.
La situación económica de nuestros vecinos es una de las principales fuentes de preocupación para los consumidores mexicanos.  Los tumbos que da la economía de Estados Unidos están fuera del control del gobierno federal.  Lo más que puede hacer el gobierno es blindar la economía de los efectos de la recesión americana; simplemente no tiene instrumentos que sirvan para neutralizar los efectos de la Gran Recesión.  En las condiciones actuales lo mejor que el gobierno es mantener un tipo de cambio flexible, asegurar que las empresas e inversionistas reconozcan los riesgos que se corren en la situación actual y evitar aumentar la deuda pública.  Tratar de intervenir con medidas anti-cíclicas es una futilidad debido a los tamaños relativos de las dos economías en cuestión.  Usar remedios keynesianos para neutralizar los efectos de la recesión americana es equivalente a izar las velas de una embarcación pequeña cuando esta navega en aguas embravecidas por un huracán.  Esto no significa que no hay nada que se pueda hacer para enfrentar la crisis de confianza de los consumidores.
Los gobiernos en los tres niveles pueden hacer mucho por mejorar la crisis de seguridad pública.  El crimen organizado es y seguirá siendo un reto formidable durante varios años más, pero la situación mejorará en la medida en que los gobiernos estatales y municipales cooperen con el gobierno federal y hagan lo que les corresponde para combatir el crimen del fuero común.  En esta dimensión hay mucho que se puede y debe hacer.  Cuando los consumidores vean que los tres niveles de gobierno están trabajando en forma coordinada, sentirán mayor confianza.

Los partidos políticos y el IFE también deben hacer lo que les corresponde para erradicar conductas extremas e indeseables durante las elecciones del año próximo.  El faccionalismo y las conductas desorbitadas de políticos de los tres partidos generan dudas sobre la estabilidad política futura del País y sobre la calidad de los gobernantes futuros.  El tono y los contenidos de las campañas políticas influyen el estado de ánimo de los ciudadanos, que también son consumidores.  Ojalá que los candidatos no se olviden de esto durante la campaña por la Presidencia.

Por último, el poder judicial también debe hacer todo lo que esté a su alcance para mejorar la calidad del sistema judicial y resolver decisiones que tienen a la economía en vilo.  Urge dar punto final a cuestiones relacionadas con los contratos incentivados de PEMEX, la autoridad y facultades de las comisiones reguladoras (sobre todo Cofetel y CFC) y otros temas que están pendientes de resolución.  Resolver estos temas de una vez por todas dará mayor certidumbre a las reglas del juego de nuestra economía y propiciará mayor tranquilidad entre los consumidores.

Por Roberto Newell

http://imco.org.mx

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s